viernes, 16 de agosto de 2013

Tarta de manzana.



 
La receta que os propongo hoy, además de ser una alternativa mucho más fácil y distinta a la tarta de manzana de toda la vida, resulta bastante polivalente ya que es muy apropiada tanto para meriendas o desayunos, o como acompañante perfecto para la hora del té.  Se trata de un pastel que muestra una textura y consistencia similar a los “puddings” de toda la vida, pero con un sabor mucho más suave, ya que no lleva tantos huevos.

Y es que además de ser rápida y muy económica, se puede decir que nutricionalmente resulta apta para todas las edades.

INGREDIENTES.

-          15 cucharadas rasas de harina.

-          15 cucharadas de leche (da igual el contenido graso de ésta).

-          1 Kg de manzanas Golden, preferentemente bien maduras.

-          3 huevo.

-          15 cucharadas de azúcar.

-          3 cucharadas de mantequilla.

-          Mermelada de albaricoque para dar brillo.

-          Unas cuantas guindas rojas para decorar.

-          Pasas, nueces o cualquier otro fruto seco que le vaya bien a la manzana. Así como un poco de canela, jengibre, nuez moscada …  Un toque de especias no le quedará mal y conseguirás un aire más sofisticado  (opcional y totalmente a tu elección).

¿Has visto? Seguro que tienes de todo en la despensa!  Así que no lo pienses más, enciende el horno, y  busca un bol para elaborarla!

Ya lo tienes? Pues bien. Coge el bol, y ve introduciendo poco a poco los ingredientes a la vez que vas mezclando.
Primero la leche, luego el azúcar, los huevos bien batidos y la harina. Por último añadiremos la manzana pelada y cortada a gajos y luego transversal y finamente, como si de una tortilla de patatas se tratase. Mezclamos bien y vertemos la mezcla en un molde desmontable previamente engrasado con mantequilla.

Por último colocamos unas láminas de manzana que habremos reservado para decorar la superficie, y horneamos a 180ºC durante unos 40 minutos.

Para comprobar que ya se ha cocido por dentro comprobaremos como siempre con un palillo, introduciéndolo y asegurándonos  de que salga totalmente limpio.

Una vez esté horneada déjala enfriar un  poco y nápala con la confitura de albaricoque. Puedes también colocarle unas guindas para decorar y el resultado será totalmente espectacular. (Parece de pastelería, eh?)Aunque a mí no me quedaban, pero bueno tampoco deja de estar nada mal.

((Como estoy de vacaciones en un pueblo "perdío de la mano de Dios", ty engo problemas ofimáticos, no puedo colgar más fotos del paso a paso ni del resultado final, pero os prometo que en el momento que pueda resolverlos, os las pongo.))
Ya ves! Fácil, rápida, económica, y original. Dale un respiro a los bizcochos y sorprende a los tuyos con esta tarta mucho más ligera y fresquita, y en sólo unos 10 minutos de preparación.

jueves, 8 de agosto de 2013

El vino, un placer muy saludable.


Más allá del  placer de tomarte una buena copa de vino, y el regalo de sensaciones que puede  suponer para tus sentidos, estudios científicos  demuestran que no sólo el vino tiene propiedades saludables, sino que un consumo moderado (unos 125cL al día)  puede ofrecer múltiples beneficios a tu organismo.  Pero cuidado, porque un consumo excesivo puede causar enfermedades hepáticas, tumorales, neurológicas y cardiovasculares. Además de los efectos devastadores que puedan ocasionar tanto sociales como económicos y personales.

El elixir de la juventud.
Algunos de los componentes que constituyen el vino son sustancias conocidas como los polifenoles, entre los que se encuentra el resveratrol, que se caracteriza por sus propiedades antioxidantes. Esta sustancia abunda en la piel de las uvas, pero sobre todo en las tintas, y es capaz estimular las enzimas celulares encargadas de regular el envejecimiento de todos los organismos vivos.

Los contenidos en resveratrol en el vino son variables según los viñedos y las regiones de producción, pero se sabe que están en relación directa con la cantidad de taninos y la pigmentación del vino, por lo que algunas variedades contienen mayor cantidad de dicha sustancia que otras. Este es el caso de algunas variedades de uvas tintas como son la Cabernet Sauvignon, la Monastrell, la Tempranillo y la Bobal, entre otras.



 


Bueno para el corazón.
El factor principal que actúa en beneficio de los problemas relacionados con el sistema cardiovascular (bloqueo de las arterias a causa del colesterol y los infartos de miocardio) viene determinado por la presencia de polifenoles. Su efecto antioxidante evita la formación de placas de grasa en las arterias, incrementando así el conocido por colesterol bueno.


Efecto vasodilatador.
El alcohol que se encuentra en el vino tiene efecto vasodilatador, de forma que contrarresta la posible formación de trombos y reduce la de coágulos.

Estudios recientes apuntan su efecto neuroprotector en la prevención de enfermedades como el Alzheimer, el deterioro cognitivo o la demencia senil.

Por otro lado, se ha demostrado su efecto inhibidor en el desarrollo y el crecimiento de las células tumorales en casos de leucemia, cáncer de mama, o próstata. Así como su efecto protector frente al cáncer de pulmón en personas fumadoras, ya que puede reducir el daño ocasionado por el tabaco en el endotelio.

Los resultados obtenidos de estudios recientes demuestran la reducción de toxicidad en la piel en pacientes que reciben tratamientos de radioterapia, que reducen en hasta un 75% frente a pacientes no consumidores.
 
En resumen, se puede afirmar que el vino, en dosis moderadas, tonifica y relaja, y tiene propiedades euforizantes y antisépticas.
Reduce los niveles totales de colesterol y aumenta el bueno.
También evita la formación de coágulos sanguíneos.
Como acciones preventivas, ejerce la acción antiespasmódica y antibacteriana.

Es antioxidante, ofrece protección a las paredes arteriales y ayuda a prevenir la aparición de cataratas.

 
 
 
Así que si tienes la oportunidad de disfrutar una copita de vino en buena compañía, no lo dudes y aprovecha  todos los beneficios que  puede llegar a ofrecerte esta , además del placer irresistible que revolucionará tus sentidos.




lunes, 5 de agosto de 2013

"La meca del bacalao".

Valderas. El pueblo que me tiene cada día más enamorada. Conocido por "el mejor pincho de bacalao de España", por sus vinos y embutidos.
Pero sin duda, lo que más me ha cautivado son sus calles, edificios y esa luz que intenta entrar a través de las callejuelas de su casco antiguo.


En definitiva, una ventana abierta a la auténtica Castilla, donde se puede contemplar esta tierra en su estado más puro, y que muestra un atractivo especial, con sus plazas  y balcones coloridos en primavera y el olor tan peculiar que desprenden las chimeneas en las frías tardes de invierno .Y es que para mí, y no se porqué, esta pequeña localidad situada al sur de León, en Tierra de Campos, se ha convertido en el lugar perfecto para descansar e incluso me atrevo a decir, para envejecer.

 
Y si nos damos un paseo por sus tabernas, podremos sorprendernos de cómo en un pueblo relativamente tan pequeño puede tener tanta riqueza y variedad. Desde los pinchos típicos de la zona, donde el chateo ya forma parte de la vida de sus ciudadanos, hasta restaurantes que han conseguido el reconocimiento que se merecen.
 
Bueno, empezamos la jornada con una copa de "clarete" en el Bar Canario, con su respectivo pincho de bacalao. Pero no un pincho de bacalao cualquiera, sino el campeón de España. Sólo hay que verlo: crujiente por fuera,  suave por dentro y con su punto perfecto de salazón.
 


 
...Sobran las palabras.
 
Una vez abierto el apetito, nos hemos ido a probar el famoso bacalao que preparan en la localidad. Bacalao confitado con ajo y pimentón. Único y propio de la zona. Abajo os explico la forma de hacerlo, que aunque yo no la he hecho, he conseguido la receta. Con la excusa de que era para un blog, y que iba a hablar de su pueblo, una vecina me la ha confesado.
 


 
Ingredientes. (4PAX)
- Bacalao en salazón previamente desalado.
- 4 dientes de ajo.
-  pimentón rojo dulce.
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Lo primero que tenemos que hacer es, dos días antes de preparar la receta, desalar el bacalao. Para ello sumergiremos los trozos de bacalao en agua y se la cambiaremos tres veces al día durante 48 horas.
Una vez tengamos el bacalao perfectamente a punto, calentaremos una cacerola con agua y cuando llegue a hervir, introducimos el bacalao. Esperamos a que vuelva a romper la ebullición y lo sacamos.
En una sartén, freímos los ajos en abundante aceite de oliva. Una vez estén doraditos reservamos.
Cogemos una cacerola, ponemos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo, espolvoreamos pimentón y añadimos el aceite con los ajos. Dejamos que cueza hasta que el bacalao se termine de hacer.
Conviene emulsionar el aceite con la grasita del bacalao y el pimentón para que se forme una salsa con cierta consistencia.

Se recomienda servir caliente.
No necesitamos añadir sal al plato, puesto que el bacalao ya lleva suficiente.

Y qué mejor que acompañar con un blanco con barrica, untuoso y potente, como los que tenemos en la zona.

 
Una experiencia única. Buen provecho!!! Espero que os haya gustado, y hasta la próxima!!




sábado, 3 de agosto de 2013

Cochinillo de Segovia.

Como todos los años, y en plena ola de calor, nos escapamos del bullicio de las costas valencianas y aprovechamos nuestras vacaciones familiares para desconectar y disfrutar de la tranquilidad que nos brinda Castilla y León. Nos dirijimos a un pueblecito de la provincia de León: Gordoncillo. Conocido por sus extensos viñedos y una bodega que, poco a poco y con el esfuerzo de su pueblo va tomando importancia no sólo en dentro de la comunidad, sino que ha sobrepasado las fronteras y actualmente es reconocida en otros paises de Europa, EEUU incluso China, donde este año ha sido galardonada con varios premios.

Y lo mejor de todo es que este año hemos podido coincidir con la feria del vino!! Así que ya os haré un pequeño reportaje, os muestro referencias y os cuento cómo ha salido esta añada. Y si a alguno le pilla cerca, pues ya sabes acércate que seguro que sereis bien recibidos, porque si en este pueblo sobra algo, es amabilidad y cortesía.




Pero como desde el Puerto de Sagunto (Valencia), hasta esta localidad se hace un camino tannnn largo (ay que pena!), hemos decidido hacer una paradita para aprovechar y hacer turismo. Y entre foto y foto, pues ya que estamos aquí, qué mejor momento para probar los frutos de la tierra y regarnos con sus caldos...jajaaja. Y es que no hemos podido parar en mejor sitio: Segovia. Una ciudad ESPECTACULAR, y culinariamente hablando, ni te cuento.




Y para el que no pueda acercarse a probar su famoso cochinillo, os traigo hoy la fórmula para conseguir un cochinillo como el que se puede degustar en Segovia. Bueno, casi como el de aquí. Porque además del clima hay que tener en cuenta esos hornos que tienen en los buenos restaurantes, y como no el cochinillo en si, que seguro que no es como el que venden en el supermercado.
Pero bueno, la teoría la tengo y para que veais que se puede acercar a lo que tenemos en Segovia, aquí teneis una foto de uno que hice en casa estas Navidades. Eso si, os aconsejo que compreis un cochinillo de unos 3 Kilos y medio aproximadamente, porque el mío estaba demasiado canijo. Aún así quedó jugosísimo por dentro y crujiente por fuera. Todo un regalo para el paladar:




 
Y cómo conseguir este resultado? Pues bien lo que tienes que hacer es envasarlo al vacío con un chorrito de aceite de oliva (se lo puedes pedir a tu carnicero de confianza) y meterlo en el horno al baño maría durante unas 10 o 12 horas a 70ºC. Luego lo sacas del baño y pones el horno (el gratinador) a tope.
Mientras se calienta el horno, sacas al cochinillo de la bolsa, y lo engrasas con manteca de cerdo totalmente.
Introduce el cochinillo sobre una rejilla, con una bandeja abajo para que recoja los jugos, y lo asas hasta que quede bien tostadito por todos los lados: crujienteee!!!
Y aunque lleve su tiempo, ya ves que con este resultado, merece la pena.

miércoles, 24 de julio de 2013

Helado de yogur.

Hoy voy a darle un gustazo a mis niñas (y por qué negarlo, para mí también!!) y les estoy preparando un helado de yogur como esos que venden en las heladerías que están últimamente tan de moda... y que por cierto son tan caras. Lo mismo, o casi lo mismo, pero con productos naturales y nada de grasas "desconocidas". Y además mucho más económico. Y es  que cada vez que pienso en todas  esas grasas que les ponen a los productos de bollería, pastelería, helados,... incluso  platos precocinados, además de otros aditivos como conservantes, estabilizantes, y aromatizantes, me pongo a temblar. Demasiada información, supongo, que tampoco es bueno.

Y además, será algo divertido, porque así podremos poner todos los toppings que imaginemos.

Los ingredientes que  necesitas para hacer tu helado casero de yogur, son muy básicos:
- 4 yogures tipo "griego". Si los quieres semidesnatados, también se puede, pero intenta que sean lo más cremosos posible.
- 200mL de nata 35%m.g. semimontada.
- Un par de cucharadas de azúcar.

Por un lado semimontamos la nata con el azúcar, y por potro batimos los yogures. Finalmente, mezclamos la nata a la crema de yogur con cuidado y en varias tandas para evitar que se baje el montado de la nata.
Vertimos todo en la heladora y esperamos 40 minutos. Rellena un recipiente hermético y guárdalo en el congelador hasta que se termine de congelar.
Si no dispones de heladora, introduce la mezcla en un bol en el congelador, y de vez en cuando bátelo para romper los cristales con el turmix  (al menos tres veces).



Ummmm que fresquito!! Yo al final he optado por un topping de espéculos, y unos trocitos de naranja confiitada que tenía en la despensa. Qué os parece?

Para hacer el topping de espéculos, simplemente tienes que coger una galleta tipo digestiva, meterla en una bolsa de esas de bocadillo, y pasarle el rodillo por encima. Ya ves!!!

domingo, 21 de julio de 2013

El bizcocho 10.

Si quereis conseguir un bizcocho PERFECTO, teneis que considerar una serie de ítems que marcarán la diferencia en el resultado:
1.- El horno tiene que estar caliente. Así que ésto será lo primero que tienes que hacer: enciéndelo.
2.- Pesar escrupulosamente todos los ingedientes.
3.- Tamizar la harina y mezclar con la levadura.
4.- Separar las yemas de los huevos y montar por separado con la mitad del azúcar a utilizar en cada uno de los batidos. En especial, en el caso de las claras, que tendrán que quedar como un merengue y deberás introducirlas al batido en el último momento.
5.- Agregar la harina mientras vas mezclando en varios golpes. Al menos tres.
6.- Y por último, y por ello no menos importante, asegurarte de que el horno no se abra durante la cocción. Sólo podrás abrir al final para ir comprobando, mediante un palillo, que se ha cocido bien por dentro.

Si teneis en cuenta estas observaciones, obtendrás el bizcocho más ligero y  esponjoso que jamás hayas probado. Sólo tendrás que recordarlas para aplicarlas en cualquier receta de bizcocho que tengas.  Mirar qué corte tiene el mío, siguiendo la receta del simple bizcocho de yogur:


Suelo utilizar este molde porque además de que es muy fino y transfiere el calor rápido (otro parámetro importante a tener en cuenta), luego es fácil para servir las porciones.
Otra cosa es que quiera hacer una tarta, que entonces uso un molde redondo.

INGREDIENTES:
-3 huevos.
-1 yogur natural.
-1 medida del yogur de aceite de girasol.
-2 medidas de azúcar.
-3 de harina de repostería.
-1 sobre de levadura química.
- Ralladura de limón o de naranja o una pizca de canela. Lo que quieras utilizar como aromatizante. (opcional)

Monta primero las claras a punto de nieve y añade una medida de azúcar. Sigue batiendo hasta conseguir un merengue. Reserva.
Ahora monta las yemas. Añade un vaso de azúcar. Bate, y agrega el yogur. Sigue batiendo y echa el aceite en hilo fino. Cuando ya estén bien mezclados los ingredientes anteriores, añade la harina tamizada y previamente mezclada con la levadura POCO A POCO! Que se vayan mezclando bien los inredientes. Yo lo que hago es que no apago la batidora y voyechando los ingredientes en este orden.
Una vez lo tengas, apaga la batidora y agrega el merengue manualmente en varias tandas, y mediante movimientos envolventes, para que no se baje.
Vierte en un molde previamente engrasado y al horno a 180ºC durante 25 o 30 minutos. Igual necesita un poco más. comprueba con un palillo el punto de cocción.

Puedes sustituir la mitad de harina de la receta por almendra molida, coco rallado o choloate en polvo (tipo valor). Y verás que bueno!!!


Y si además lo sirves con una salsa inglesa o de chocolate, o acompañado de helado...ummmmmm!!

Masa de pizza.

Seguro que más de un día te ha apetecido una pizza, y has tenido que salir corriendo al supermercado antes de que cerrasen y comprar una de esas congeladas, o refrigeradas. Y de verdad que te ha estado buena?
O peor aún. Has bajado a la pizzería más cercana y has comprado un par. Y qué sablazo!!!  Pero bueno! Que los tiempos que corren no están para eso! Y es que hoy en día o te las ingenias, o es imposible comer bien y llegar a fin de mes.
Pues esto me pasó a mi un par de veces, hasta que me puse las pilas y me metí manos a la obra con las masas. Es que no tiene ni punto de comparación, ya no sólo el sabor, textura y grosor de una pizza artesana, a las que venden congeladas. Y no hablemos de la cantidad de grasas. 
Y lo mejor es que el grado de dificultad: CERO. Lo único que tienes que tener en cuenta es que la masa tiene que reposar una media hora, y que el horno tiene que estar a tope.
Así que animate. Que ya verás que cuando le cojas el gusto, no probarás otras: le puedes poner lo que quieras. Y si además  quieres cuidarte, es que merece la pena!

INGREDIENTES:
- 300g de harina de fuerza.
- Una pizca de sal.
- Dos cucharitas de café de levadura química.
- Un vaso de agua tibia.
- Un chorrito de aceite.

Aunque haya puesto todas las medidas, éstas son relativas, porque al final se hace a "ojo", y vas añadiendo agua hasta conseguir una masa blandita y suave, que no se pega a las manos.
Primero mezclas en un bol la harina con la sal. Y haces un hueco en el centro, donde echas el chorrito de aceite, un poco de agua y la levadura. Con una sóla mano vas amasando poco a poco.
Y digo que con una sóla mano, porque como metas las dos manos en el bol, te pringarás y no podrás manejarte.
Bueno pues con una mano vas amasando como puedas y con la otra añadiendo el agua. Poco a poco, hasta que  se forme una bola, quedando la harina bien mezclada. Entonces la sacas del bol, enharinas un poco la superficie de trabajo y amasas hasta conseguir, como ya he dicho antes, una masa fina, suave y que no se queda pegada (unos 8 minutos). Puedes ir rectificando de harina si ves que te has pasado con el agua.


Una vez tengas la masa, énharina la superficie y cúbrela con un paño limpio y un poco húmedo. Déjala reposar una media hora en un lugar cálido.


Transcurrido este tiempo, sólo te queda estirar bien  la masa, para que quede finita, y cubrir con tus ingredientes favoritos.
Importantísimo que el horno esté a unos 240ºC: a tope!


Yo no necesito muchos ingredientes. Con una buena salsa de tomate, muuucho queso y unas hojitas de albahaca italiana, me sobra.