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viernes, 20 de septiembre de 2013

Brazo de patata.

Una forma distinta de ver la ensaladilla rusa. Aunque con diferentes matices, el brazo de patata es otra alternativa a la típica ensaladilla rusa, con una presentación y servicio mejor y una textura y mucho más exquisita. Parece mentira que, con unos ingredientes y una técnica tan sencilla, se pueden fundir los sabores y obtener una textura tan delicada y sorprendente al paladar.


 
 
La receta que os voy a sugerir es la original, la del clásico brazo de patata, o también conocido como brazo catalán, pero hoy he utilizado un relleno más sencillo, ya que además de que me faltaban algunos ingredientes como el pimiento y las aceitunas negras, lo he preparado para comer y a mis niñas pues como que si llegan a ver tanto "colorido", me hubiera tocado comérmelo yo sola. Así que he utilizado atún, pepinillos, y surimi.
 
INGREDIENTES.
 -600g de patatas.
-3 huevos cocidos.
-1/2 lata de aceitunas negras.
-1/2 lata de aceitunas rellenas en lonchas finas.
-15g de alcaparras picadas.
- 10 pepinillos picados.
-20 g de piñones.
-Pimiento morrón y anchoas para decorar.
- C/s de mahonesa.
 
Primero cuece las patatas con su piel (para que no absorban agua). Pélalas, pásalas por el pasapurés o tamiz, y salpimienta el puré que obtengas.
Mientras se cuecen las patatas, prepararemos el relleno. En un bol, pica los huevos, las aceitunas, las alcaparras, los pepinillos y los piñones , reservando algunos láminas bonitas de cada uno de ellos para decorar al final.
Una vez tengas el puré extiéndelo en una hoja de papel parafinado o papel de horno.
 
 
Cubre esta capa de puré con otra fina de mahonesa y coloca la mezcla de relleno sobre ésta última.
 
 

 
 
Con ayuda del papel, enróllalo como si fuera un brazo de gitano presionando finalmente, para que quede prensado.
 


 
 
 
 
Introdúcelo un rato en la nevera para que coja cuerpo.
Colócalo en una bandeja y nápalo con mahonesa. Con una buena capa, ya que la patata absoreberá al poco tiempo parte de ella. Yo no he puesto mucha porque como es para las niñas, no he querido que estuviera muy pesado. Pero si observais la foto del brazo, se puede ver cómo parte de la mahonesa prácticamente ha desaparecido.
 
Decóralo con las láminas reservadas de huevo cocido, las anchoas y los pimientos morrones a tiras.
 
 


Para acompañar, con una ensslada verde con una vinagreta bastará, a la vez que aligerará el plato.

 



viernes, 12 de julio de 2013

Cogollos con vinagreta de avellanas.

 

Has visto cómo puedes alegrar unos simples cogollos? Pues imagínate cualquier otro tipo de ensalada en la que introduzcas más ingredientes. Aunque pensándolo bien, es que a veces, menos es más...y quizás por eso mismo, me quede con estos cogollos. Eso sí, una lonchita de salmón entre la lechuga y la vinagreta no estaría nada mal.

INGREDIENTES.
- Avellanas.
- Miel.
- Mostaza a la antigua.
- Aceite de oliva (del buenooo!!).

Para hacer la vinagreta, he cogido el mortero, he echado unas cuantas avellanas, las he molido, y luego he añadido un buen chorrito de miel, una cucharita de mostaza de Dijón a la antigua y aceite en hilo fino, mientras mezclaba hasta que ha emulsionado.
Luego partes el corazón del cogollo por la mitad, le echas sal, la vinagreta (SIN ESCATIMAR), y abrillanta con un poco más de aceite de oliva.
Y el resultado es simplemente espectacular, ya que la vinagreta agridulce con los cogollos que tienen un punto amargo... buenísimo. Y no sólo tenemos este contraste de sabores, sino que también de textura, ya que al dejar las avellanas un poco enteras le dan ese toque crujiente que tanto me gusta! Y lo mejor de todo sencillo y rápido.

Bizcocho de calabacín y queso.

Llevaba ya mucho tiempo buscando una receta de "bizcocho saladao" que fuera viable, y por fin he encontrado una que para ir empezando no está mal. Es que siempre me gusta hacer pastelitos salados, introducir frutas en platos principales o como guarnición, y mezclar cosas con el fin de sorprender... Y después de haber probado algunas cosillas, me hace ilusión encontrar una masa de bizcocho salado para poder reproducir mini cup cakes salados con alguna crema de queso, sobrasada, setas,... en fin lo que le quede bien al bizcocho.
Así que aquí teneis la masa de bizcocho de calabacín y queso que he estado elaborando esta tarde. Además, y sobretodo ahora que llega el veranito, no está nada mal tenerla hecha, porque luego la acompañas con una ensaladita, una latita de atún o cualquier cosa, y cuando llegues de la playa, te encuentras con la cena hecha.
También resulta ideal como entrante para cuando tengas invitados para cenar  te quieras dejar todo preparado y sólo tengas que emplatar y servir.

INGREDIENTES.
- 3 huevos.
-1 calabacín.
- 60g de piñones, nueces, avellanas,... lo que tengas.
- 100g de queso enmental rallado.
- 100mL de leche,.
-50mL de aceite de oliva.
- 150g de harina.
- 1 sobre de levadura.
- Mantequilla para engrasar el molde.
- Sal, pimienta recién molida, orégano.

En primer lugar, lava el calabacín, sécalo y rállalo escurriendo todo el líquido que puedas bajo un papel absorbente. Es muy importante que el calabacín esté lo más seco posible.

Por otro lado, monta los huevos hasta que adquieran cierta consistencia. Si tienes batidora de varillas, mejor.
Añade la leche y el aceite y ve mezclando con cuidado. Finalmente,  agrega la harina y la levadura previamente tamizadas y mezcladas, en tres veces con mucho cuidado para no bajar el batido.

Salpimentar, añadir las especias que prefieras, los frutos secos y el queso.

Vierte la mezcla resultante en un molde engrasado, y hornear 30 minutos a 180ºC.

Yo he utilizado un molde "de rosco", porque después en el momento de cortar, salen las porciones todas iguales, pero también aconsejo uno tipo plum-cake. O si prefieren, también puedes utilizar individuales o incluso cápsulas de magdalenas.

 
Ah! otra observación, al llevar la masa un sobre de levadura, no estaría de más que dejaras reposar un rato la mezcla (unos 20 minutos)

domingo, 23 de junio de 2013

Huevos poché.

El otro día fui a ver a una vecina que tiene un huerto y que, sobretodo en verano, suelo comprarle algunas cosas, y vine cargadísima de todo tipo de verduras. También compré huevos de sus gallinas. Todo producto biológico. Lo malo es que entre lo que compré y lo que me regaló, estuve toda la mañana  limpiando, cortando y empaquetando para  congelar algunas verduras para hervidos, paellas, y hacer otras a la plancha. Con el resto que me quedó en la nevera he decidido hacer un pisto de verduras, que siempre viene muy bien para acompañar con cualquier cosa. Esta es una receta que si la haces con el método tradicional es muy entretenida pero si utilizas un buen robot tipo thermomix o taurus mycook, como es  mi caso, resulta muy cómodo y rápido. Básicamente se elaboran de la misma forma, sólo que al utilizar un robot, no tienes que picar las verduras tan pequeñitas y además no es necesario que estés todo el rato pendiente de darle vueltas. Simplemente pones tiempo y temperatura y te olvidas. El resto lo hace tu robot.
Y para acompañar qué mejor que un huevo de esos fresquitos de la granja de la señora Rosa, que tienen una textura y un sabor... Y si encima los haces poché, sin apenas aceite, y aderezado con las especias que prefieras, ahí es cuando de verdad notas la diferencia.


Bueno, lo primero que he hecho es preparar  el pisto. Para ello calentamos aceite, introducimos una cebolla o dos partidas a cuartos, las picamos y luego reducimos la velocidad manteniendo unos 80ºC, hasta que esté pochadita. Echamos sal para que sude .
Entonces introducimos el pimiento unos 5 minutos. Mientras pelamos una berenjena y dos calabacines y cortamos a trozos más o menos grandes e irregulares. Introducimos primero la berenjena, cocemos unos 5 minutos y luego el calabacín, y lo dejamos unos 20 minutos.
Una vez estén cocinados la berenjena y el calabacín, añadiremos el tomate, que si no tienes natural, con un bote de tomate triturado te puedes apañar , y lo dejamos otros 15 minutos. La verdad es que los tiempos no los he medido exactamente, ya que depende del volumen de las verduras. Lo que tienes que ver es que estén bien hechas las verduras antes de introducir  el tomate y que éste coja colorcito. Que quede como frito. Durante los últimos minutos de cocción del tomate he subido la temperatura hasta 110ºC - 120ºC para que termine de evaporar el agua y se quede más seco.
Ah!! Y no olvides echarle al menos dos cucharadas de azúcar para que no te quede ácido al final y rectifica el sazonamiento.

Y con dos calabacines, una berenjena y medio bote de tomate triturado tengo ahora un buen tapper de pisto que seguro me salva alguna comida.


Existen cantidad de formas para elaborar huevos. Ahora bien, si tienes la oportunidad de adquirir huevos frescos te recomiendo que utilices esta técnica. Aunque los  fritos con aceite de oliva están buenísimos, ésta forma de cocinarlos además de tener menos grasa, te da la posibilidad de aderezarlos con cualquier especia, o queso, mantequilla, potenciando así el sabor del producto.
Para poder llevar a cabo esta técnca, necesitas un vaso o un bol pequeño. Lo forras con film que previamente habrás pintado con un poco de aceite de oliva, y dentro de él cascas el huevo. Le echas un poco de sal,  orégano, queso rallado, taquitos de jamón serrano, hierbas provenzales, pimentón,... lo que quieras. Lo cierras como si fuera un paquetito y si puedes ayúdate con un poco de celo para que quede sellado.



Ahora pones una olla con agua a hervir con unas gotas de vinagre. Cuando empiece la ebullición echas los huevos y cuentas cuatro minutos. Una vez transcurrido este tiempo, los sacas y los sumerges en agua fría para detener la cocción.


Resultan exquisitos como acompañamiento de cremas, verduras (un simple hervido en su punto aldente, o unas patatas pochadas), incluso arroces o pastas. Dale un toque de distinción a tus platos a la vez que le sacas el máximo partido tanto en el sabor como al introducir diferentes texturas.

sábado, 8 de junio de 2013

Cuscús con verduras

Me cansan las guarniciones! Ensalada, patatas, puré de patatas... siempre lo mismo. Pues no! Esto hay que cambiarlo. La guarnición además de acompañar la elaboración y complementar tanto en color, como sabor y valor nutricional,  puede darle un toque muy especial a nuestro plato, de forma que rompa la monotonía, aligere el plato o incluso le de un aire más sofisticado.
Últimamente estoy viendo que en muchos sitios  acompañan el plato principal con cuscús, y es que sin duda, está de moda. Es elegante, discreto, aporta colorido y combina perfectamente con cualquier género, sobre todo con las carnes. Además de todas estas ventajas, una vez hecho no se pasa ni se estropea de forma que puedes tenerlo en la nevera un par de días y estará como el primero.
Ahora voy a explicar una receta básica, pero que al final es la que siempre hago, porque a pesar de ser muy sencilla, es la que mejor resultado me da.

INGREDIENTES.
- Media zanahoria.
- 3 o 4 cabezuelas de brócoli.
- Un puñado de pasas sultanas.
- Un vaso de cuscús.
-Un vaso de caldo de verduras, de ave o incluso agua.
- Sal, aceite y un poco de mantequilla.

Para elaborarlo no tenemos más que cortar en brunoise la zanahoria y sacamos los pequeños "arbolitos" de cada cabeza. Los salteamos, agregamos las pasas y reservamos. Si tienes unos cuantos piñones también puedes agregárselos.
Por otro lado ponemos a calentar el caldo, y cuando rompa a hervir, lo retiramos del fuego, añadimos el cuscús y dejamos que se hidrate. Añadimos entonces las verduras, un poco de mantequilla o aceite de oliva y sal. Removemos y ya está, un cuscús que te hará quedar como un verdadero profesional!