sábado, 29 de junio de 2013

Cubitos de hielo decorados.

Una simple cubitera, agua y frutas del bosque, menta, lima o lo que se te ocurra, te permitá adornar tus hielos para preparar cócteles originales. La cubitera que yo tengo tiene formas de piedras preciosas, pero también existen gran diversidad de formas, como esferas, frutas, flores,..
Los pasos a seguir son muy sencillos. Lo único que hay que hacer es colocar, en una cubeta de silicona para cubitos de hielo, flores (las que quieras, siempre que sean que ser comestibles) y/o frutas; y luego, se terminan de rellenar con agua y se meten al congelador. ¡Así de fácil! Una vez congelado podrás sacar tus espectaculares cubitos de hielo de flores y frutas.





Las posibilidades son infinitas, tantas como seas capaz de imaginar: decorar con flores enteras, con pétalos, con frutas, combinar ambas, jugar con los colores de para que combinen con la decoración de la mesa… Incluso, si lo deseas y te atreves, puedes jugar con colorantes alimentarios para dar más color a los cubitos de hielo.
Además de conseguir que tus cócteles y combinados tengan un aspecto mucho más vistoso y refrescante, piensa que también puede hacer función aromatizante, ya que se puede dar una transferencia en el agua del cubito de sabor, así como aroma. Así que si queres que ésta transferencia sea realmente efectiva asegúate de rellenar la cubitera con agua embotellada.

Cenando con la familia (I).

Siempre que tengo algún acontecimiento señalado, ya sea cumpleaños o cualquier cosa que merezca una celebración especial, aprovecho para organizar un menú que esté a la altura, y así poder compartir con los míos esta aficción-adicción tan peculiar que tengo por el buen comer. Además de que me lo paso en grande, siempre aprendo algo nuevo, convirtiéndose casi en un reto. Cocino, y me esmero hasta el último detalle. A cambio, lo único que espero es la más estricta crítica. Pues bien, esta semana he celebrado mi cumpleaños, y el objetivo principal que tenía, y que lo he conseguido con creces, era que quería aprovechar del día con mi familia. Y así fué, además de preparar un menú que en pocos restaurantes podríamos haber disfrutado, me dió tiempo a ir al gimnasio, a comprar, a comer por ahí, y a disfrutar de una tarde playera con mis niñas, además de salir a tomarme unas cañitas antes de cenar. Y os preguntareis, cómo es posible?? Pues si. Es posible con un poco de organización, adelantando el día anterior algunas cosillas y eligiendo el menú apropiado. Y para que quede constancia aquí teneis unas imágenes de todo lo que he preparado.

Primero, para abrir apetito, un capuchino de champiñones.



 Luego unos saquitos de gambas y verduritas.


Y unos pimientos del piquillo rellenos de bacalao y gambitas.



Unas ensaladas de kumato con habitas baby y avellanas, en el centro para compartir,


Y el plato principal: Codornices escabechadas según la receta de Arzak, acompañadas cómo no con mi cuscús de verduritas. Madre mía el contraste del escabeche con el cuscús semidulce, ya que llevaba pasas y nueces,


Para rebajar todo esto, preparé en un momento un sorbete de limón al cava.


Y cómo no, la tarta, que me costó más de un quebradero de cabeza, y unas cuantas peleas con la cobertura de chocolate. Definitivamente, a finales de Junio es imposible manipular el chocolate, así que tuve que rendirme, cosa que NO ME GUSTA NADA, y pasar a decorar con unas flores de azúcar.

Semifrío de crema catalana con base de brownie. Una combinación más que acertada.



La verdad es que un menú muy equilibrado, a mi gusto, y aunque parezca que muy copioso, no fué para tanto, ya que las cantidades eran de menú degustación: un chupito de crema de champiñón, un pimiento, un saquito, y la codorniz, que a fin de cuentas tiene poquita "chicha"...
Y lo mejor de todo, es que se trata de unas recetas que se pueden hacer con antelación, de forma que no tienes casi ni que calentarlas. La crema y los saquitos es lo único que requieren más atención junto con las ensaladas, que como ya sabéis tienen que aderezarse en el último momento. Pero tanto el cuscús como las codornices se sirven tibias. Todas las recetas las iré publicando poco a poco en los siguientes días, si el tiempo me lo permite... Chaooo!!
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viernes, 28 de junio de 2013

Leche merengada.

Ahora que llega el verano, el calor y  la necesidad de tomar cosas fresquitas como sorbetes o helados, no tengo mejor oportunidad para sacar el máximo partido a mi heladora recién estrenada. Así que espero no hacerme muy pesadita con el tema, pero es que tengo un montón de recetas por explorar. Además tengo que confesar que, aunque era un mundo totalmente desconocido para mí, y que pensaba que era complicadísimo, me he llevado gratas sorpresas al comprobar que elaborar un helado casero no es tan complicado y que con ingredientes habituales: SI ES POSIBLE!!


INGREDIENTES:
- 1L de leche entera.
- 300g de azúcar.
- 3 claras de huevo.
- Canela en rama y en polvo.

El procedimiento es sencillísimo, ya vayas a elaborarlo de la manera tradicional o en heladora, y el resultado sorprendente. Esta receta, tan típica en las heladerías y horchaterías de Valencia, es una  receta fácil, económica y hasta podría atreverme a decir sana, ya que como podeís ver en la lista de ingredientes, el único elemento graso que interviene, es la leche entera, y que puestos a comparar con otras elaboraciones, casi podríamos despreciarlo.

Método tradicional.
Primero infusionamos la canela en rama y la mitad del azúcar en la leche. Congelar.
Confeccionar un merengue italiano con las claras y el azúcar restante.
Una vez helada la leche turbinar para romper los cristales y mezclar con el merengue.
Servir en copa con canela en polvo.

Con heladora.
En primer lugar infusionamos la leche y enfriamos.
Confeccionamos el merengue.
Introducimos la leche aromatizada bien fría en la heladora e incorporamos el merengue. Dejamos turbinar  hasta que adquiera la consistencia deseada.
El helado está listo para consumir, pero si te sobra, introdúcelo en un recipiente cerrado herméticamente en el congelador, y sácalo unos minutos antes de consumir.

miércoles, 26 de junio de 2013

Bizcocho brownie.



El viernes es mi cumpleaños y estoy preparando una cena para toda la familia. Como siempre intento adelantar lo máximo las elaboraciones, de forma que ese día no tenga que estar pendiente de la cena y así poder disfrutar de los míos. Pues bien, a pesar de mis propósitos, entre playa y salidas con mi familia aprovechando la llegada del verano y que se ha acabado el curso, pues ya estoy a miércoles y todavía no sé ni que voy a cocinar. Lo primero que voy a hacer es la tarta, ya que la guardaré en el congelador y sólo tengo que sacarla unas horas antes de su consumo. Y para variar, que siempre la hago con bizcocho ligero o joconde, he decidido que le voy a poner una base de brownie. Luego le pondré un mousse de canela a modo de semifrío, pero eso ya mañana.
INGREDIENTES.
- 150g de huevos. (Unas tres unidades).
- 200g de azúcar.
- 200g de mantequilla.
- 125g de cobertura de chocolate pura.
- 100g de harina floja.
- 100g de nueces.
- 2g de sal.

En primer lugar empomaremos la mantequilla, y fundiremos la cobertura. Mezclamos y reservamos.


Montamos los huevos. Si tenemos batidora o varillas eléctricas, pues montamos tal cual los huevos con el azúcar. pero si tenemos que hacerlo a mano, mediante unas varillas manuales, para obtener un buen resultado tendremos que montar las yemas con la mitad del azúcar y por otro lado las claras con la mitad del azúcar para luego mezclarlos con mucho cuidado para que no baje el batido. Afortunadamente los reyes magos me trajeron una superbatidora, y que gracias a ella, me ahorro un montón de pasos.



Por último, mezclamos la harina, la sal y las nueces troceadas.
Ahora llega el momento de mezclar los huevos montados con la mezcla de chocolate mediante movimientos envolventes, de abajo hacia arriba. Agregamos la mezcla de la harina y seguimos mezclando con mucho cuidado hasta conseguir batido suave y homogéneo. Escudillamos en una placa de horno o un molde, de forma que no supere los tres centímetros de altura. Se hornea a 200ºC, durante 8 o 10 minutos si se trata de una plancha, o bien unos 20 minutos si hemos utilizado un molde. Sabremos que ya está horneado cuando pinchando con un palillo salga limpio. Ah!! importantísimo, si utilizas un molde no olvides encamisarlo con papel de hornear, porque si no se te pegará.

 
Y tras 10 minutos, ya tengo mi brownie en su punto. Ahora decidir con cuál me quedo.
Tal cual, espolvoreado con un poco de azúcar glass,
 
 

o con helado:


 
Ummmmmm.  Y lo mejor de todo, es que ya tengo la base para mi tarta!!
 
 

 

martes, 25 de junio de 2013

Reciclando champiñones.

La semana pasada encontré en el supermercado unos champiñones blancos, grandes y duros que estaban nada más y nada menos que al 50% de descuento. Como dice el dicho "La ambición del pobre, reventar antes que sobre", pues me limité a comprar el doble que hubiera comprado en circunstancias normales, sin pensar en las consecuencias que ésto podría acarrear. No os ha pasado alguna vez? A mí me ocurre a menudo. Y es que el problema viene después, cuando tras un par de días comiendo champiñones crudos en la ensalada, que es como más me gustan, pasas a tomarlos a cuartos en la plancha, lo que se conoce en términos culinarios como champiñón "quartier". Luego preparas una pasta al "funghi porcini", una tortilla, y finalmente los dejas olvidados en un rincón de la nevera. Hasta que casi a la semana los descubres. Y ahí están, ya un poco arrugados y oxidados... Pues no pasa nada porque puedes preparar una terrina o un "Capuchino de champiñones", con el que podrás sorprender a los tuyos y que además resulta un entrante perfecto para cualquier ocasión especial. Y si no los consumes ese mismo día, te aguantarán un par de días más en la nevera, o los puedes congelar.



INGREDIENTES (4PAX).
- 1 cebolla mediana.
- 6 champiñones grandes.
- Un vaso de caldo de ave. Si no tienes, de verduras, o incluso de agua.
- Un par de tranchetes. (opcional).
- Un chorrito de nata, sólo para refinar la crema.
- 100mL de nata 18% m.g.  para decorar.
- Aceite de oliva, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.

Ponemos en un cazo a pochar la cebolla y con un poco de sal para que sude bien. Cuando esté bien hecha, añadimos los champiñones. Los dejamos cocer unos minutos, para que suelten el agua. Le echamos el fondo, y lo dejamos unos 4 o 5 minutos cocer. Entonces yo le he añadido los tranchetes, la nata y he rectificado el punto de sal y pimienta.
Le damos un par de vueltas hasta que se deshaga el queso y entonces trituramos y pasamos por el chino.
En un bol, echamos unos 100mL de nata, le añadimos una pizca de sal y mediante unas varillas, agitamos hasta que se monte. Es más fácil y rápido de lo que parece. sólo tienes que agitar bien.
Cogemos un vasito o tacita, lo llenamos hasta 3/4 de la crema de champiñón y guarnecemos con un poco de nata montada. Decoramos con una pizca de nuez moscada.

domingo, 23 de junio de 2013

Helado de Mascarpone.

Por fin me dispongo a estrenar mi nueva heladora!! Y es que siempre que me compro una máqina nueva me cuesta tanto lanzarme... Primero me leo las instrucciones como dos o tres veces, luego miro recetas, libros,... y vuelvo a mirar más recetas, consulto foros, libros, apuntes,... y es que hasta yo misma me canso. Y al final llega un día en que digo: "De hoy no pasa". Y entonces abro la nevera y después de tanto pensar y consultar, cojo lo primero que tengo a la vista y con eso experimento, que siempre tendré tiempo de perfeccionar. Y esto mismo me pasó con la  Mycook, con la batidora y ahora con la heladora.
Bueno el caso es que hoy he abierto la nevera y ahí estaba: una tarrina de queso mascarpone que quedaría perfecta en forma de helado, con unas virutas de chocolate negro. Pues eso, manos a la obra y a ver que sale!

INGREDIENTES.
- 4 huevos.
-250g de queso Mascarpone.
- 250g de nata 35% m.g.
-150g de azúcar.
-1 sobre de gaseosas para bizcochos. (La parte morada: bicarbonato) Esto es opcional.
- 60 mL de agua.

Primero elaboraremos un almíbar con el agua y el azúcar y lo llevaremos a 120ºC. Una vez alcanzado este punto, lo verteremos sobre las yemas previamente montadas en hilo fino y sin dejar de batir hasta que se enfríe. Si fuese necesario, podemos poner abajo un baño con hielo y agua para que se enfríe más rapido. De esta forma lo que conseguimos es evitar cualquier tipo de contaminación bacteorológica ya que los huevos van escaldados con el almíbar. Además, al introducir el azúcar en forma de almíbar, evitaremos la aparición de cristales en el momento de la congelación.

 
A continuación, batiremos el mascarpone y lo añadiremos a la mezcla anterior con cuidado para que no baje el batido y de la misma forma, la nata semimontada.

 
La mezcla resultante tendrá aspecto de mousse. Lo ideal es que repose en la nevera unas cuantas horas para que así madure los sabores. Una vez transcurrido este tiempo, lo introducimos en la heladora, o de una forma tradicional en el congelador y batiendo con unas varillas cada 30 minutos.


Poco a poco, la mezcla irá cogiendo volumen y dureza.

 
 
La elaboración de helados se debe a que una mezcla con cierta cantidad de materia grasa (huevos, nata, mantequilla,...) se somete a un enfriamiento y agitación simultáneas, de forma que además de enfriarse entra contínuamente oxígeno a la mezcla, adquiriendo así esa textura cremosa y sólida a la vez. Lo ideal es realizarlo con una heladora ya que el resultado es mejor, pero siempre se puede sacar del congelador y batir de vez en cuando. Así también se elaboran los sorbetes, que se diferencian principalmente en su composición, en la que no se incluyen elementos grasos.
La verdad es que en un principio no tenía mucha confianza en este tipo de máquinas domésticas, pero después de ver el resultado, me he sorprendido gratamente y se la recomiendo a cualquiera. Son económicas, no ocupan demasiado espacio, fáciles de utilizar y puedes hacer helados y sorbetes naturales, con ingredientes diferentes a los que utilizan marcas comerciales.
  

 
El helado de mascarpone, combina perfectamente con el cacao, el café, las fesas y la canela. Así que acompáñalo con unas gotas o virutas de chocolate, sirope de fresas o unas fresas frescas. Eso lo dejo a tu elección. Yo me lo he servido con sirope de fresa de ese que venden en el supermercado, que a diferencia del de chocolate, está bastante bien y con éste helado... IMPRESIONANTE.
 
 
 
 Y os prometo que, aunque parezca mentira, esta foto la he sacado yo misma con mi ipad. Por fin una foto que muestra la realidad!!! Si al final hasta aprenderé a hacer buenas fotos y todo! De eso se trata no? Seguimos con los retos y las ganas de aprender.

Huevos poché.

El otro día fui a ver a una vecina que tiene un huerto y que, sobretodo en verano, suelo comprarle algunas cosas, y vine cargadísima de todo tipo de verduras. También compré huevos de sus gallinas. Todo producto biológico. Lo malo es que entre lo que compré y lo que me regaló, estuve toda la mañana  limpiando, cortando y empaquetando para  congelar algunas verduras para hervidos, paellas, y hacer otras a la plancha. Con el resto que me quedó en la nevera he decidido hacer un pisto de verduras, que siempre viene muy bien para acompañar con cualquier cosa. Esta es una receta que si la haces con el método tradicional es muy entretenida pero si utilizas un buen robot tipo thermomix o taurus mycook, como es  mi caso, resulta muy cómodo y rápido. Básicamente se elaboran de la misma forma, sólo que al utilizar un robot, no tienes que picar las verduras tan pequeñitas y además no es necesario que estés todo el rato pendiente de darle vueltas. Simplemente pones tiempo y temperatura y te olvidas. El resto lo hace tu robot.
Y para acompañar qué mejor que un huevo de esos fresquitos de la granja de la señora Rosa, que tienen una textura y un sabor... Y si encima los haces poché, sin apenas aceite, y aderezado con las especias que prefieras, ahí es cuando de verdad notas la diferencia.


Bueno, lo primero que he hecho es preparar  el pisto. Para ello calentamos aceite, introducimos una cebolla o dos partidas a cuartos, las picamos y luego reducimos la velocidad manteniendo unos 80ºC, hasta que esté pochadita. Echamos sal para que sude .
Entonces introducimos el pimiento unos 5 minutos. Mientras pelamos una berenjena y dos calabacines y cortamos a trozos más o menos grandes e irregulares. Introducimos primero la berenjena, cocemos unos 5 minutos y luego el calabacín, y lo dejamos unos 20 minutos.
Una vez estén cocinados la berenjena y el calabacín, añadiremos el tomate, que si no tienes natural, con un bote de tomate triturado te puedes apañar , y lo dejamos otros 15 minutos. La verdad es que los tiempos no los he medido exactamente, ya que depende del volumen de las verduras. Lo que tienes que ver es que estén bien hechas las verduras antes de introducir  el tomate y que éste coja colorcito. Que quede como frito. Durante los últimos minutos de cocción del tomate he subido la temperatura hasta 110ºC - 120ºC para que termine de evaporar el agua y se quede más seco.
Ah!! Y no olvides echarle al menos dos cucharadas de azúcar para que no te quede ácido al final y rectifica el sazonamiento.

Y con dos calabacines, una berenjena y medio bote de tomate triturado tengo ahora un buen tapper de pisto que seguro me salva alguna comida.


Existen cantidad de formas para elaborar huevos. Ahora bien, si tienes la oportunidad de adquirir huevos frescos te recomiendo que utilices esta técnica. Aunque los  fritos con aceite de oliva están buenísimos, ésta forma de cocinarlos además de tener menos grasa, te da la posibilidad de aderezarlos con cualquier especia, o queso, mantequilla, potenciando así el sabor del producto.
Para poder llevar a cabo esta técnca, necesitas un vaso o un bol pequeño. Lo forras con film que previamente habrás pintado con un poco de aceite de oliva, y dentro de él cascas el huevo. Le echas un poco de sal,  orégano, queso rallado, taquitos de jamón serrano, hierbas provenzales, pimentón,... lo que quieras. Lo cierras como si fuera un paquetito y si puedes ayúdate con un poco de celo para que quede sellado.



Ahora pones una olla con agua a hervir con unas gotas de vinagre. Cuando empiece la ebullición echas los huevos y cuentas cuatro minutos. Una vez transcurrido este tiempo, los sacas y los sumerges en agua fría para detener la cocción.


Resultan exquisitos como acompañamiento de cremas, verduras (un simple hervido en su punto aldente, o unas patatas pochadas), incluso arroces o pastas. Dale un toque de distinción a tus platos a la vez que le sacas el máximo partido tanto en el sabor como al introducir diferentes texturas.